No puedo dejar de asombrarme de los ejemplos de combinaciones caprichosas (o no) de colores que nos proporciona la naturaleza y que a veces nos pueden servir de ejemplo para trasladar a nuestras figuras y trabajos.
En este caso, me llamó la atención la propuesta que ofrecía el interior de la flor de este tulipán anaranjado, con una gama de transiciones suaves y de una gran belleza.
Ahí está para quien quiera sacar algún provecho.
¡Un saludo!
KPG
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7 abr 2013
7 feb 2012
Árboles que lo observan todo
A veces la naturaleza nos sorprende. O mejor dicho, en este caso la acción sobre la naturaleza. Fijaros en la respuesta de la corteza del árbol luego de haber sufrido los efectos de la poda en algunas ramas. El resultado es esa especie de ojo que se genera. Ideas para un bosque encantado basadas en "casos reales".
¡Un saludo!
KPG
16 ene 2012
Hojas de chopo al sol, a la sombra, humedecidas por la lluvia
En muchas ocasiones tenemos que reproducir el color del suelo de un bosque y no tenemos más remedio que fijarnos en cómo la luz golpea o acaricia las hojas depositadas sobre la tierra para reproducir el ambiente de forma verosímil. Hoy he tenido la oportunidad de realizar unas fotografías del mismo lecho de hojas de chopo recibiendo diferentes tipos de iluminación, pues en un momento hemos pasado de una luz clara a un cielo cubierto por nubes que han acabado por regalar una llovizna inesperada. El cambio en el colorido, y más a veces en el otoño, puede llegar a ser sorprendente. Ahí van...
A plena luz del sol:
El sol desaparece y nubes no muy densas empiezan a cubrir el cielo:
Hace un rato que ha empezado a caer una suave llovizna, pero las hojas empiezan a humedecerse mientras se cuela algún tímido rayo de sol:
¡Un saludo!
KPG
A plena luz del sol:
El sol desaparece y nubes no muy densas empiezan a cubrir el cielo:
Hace un rato que ha empezado a caer una suave llovizna, pero las hojas empiezan a humedecerse mientras se cuela algún tímido rayo de sol:
¡Un saludo!
KPG
22 nov 2011
Las vetas de la madera
En muchas ocasiones nos encontraremos con la necesidad de reproducir el veteado de la madera. Por ejemplo en el momento de pintar el interior de un escudo, el mango de un utensilio como un cuchillo, los tablones de una embarcación o bien muebles como puertas, ventanas, sillas, etc.
Pero no podemos ser tan caprichosos en el momento de dibujarlas, pintarlas o modelarlas de manera que se aleje tanto de la imagen real que tenemos de ella que apenas recuerde el fragmento de árbol que quiere representar.
Como ya sabéis, las vetas de la madera en realidad son las marcas de los anillos concéntricos que rodean la médula de un árbol durante su crecimiento y que podemos apreciar al cortar el tronco de manera transversal.
Encontraremos también esas marcas que dejan los espacios en los que supuestamente nace una rama: se trata de aquello que conocemos como "nudos".
El crecimiento de las capas de madera respeta, por decirlo de alguna manera, el que reclama el corazón de la rama para sí y lo rodea dibujando formas sinuosas que son las que nosotros intentamos imitar.
Cada árbol tiene una manera peculiar de crecer en el medio en el que se desarrolla, así que eso también se reflejará en los aros de crecimiento y, por tanto, también en los veteados al cortar el tronco de manera transversal. En este post os he presentado algunas referencias por si queréis fijaros en esas líneas y su grosor en un tablón de unos 8 centímetros de madera de pino melis sin pulir.
Recordad que el tiempo, el barnizado, el uso y desgaste influyen sobre el color y el aspecto final. ¡Ah! Y por si acaso, pasemos siempre un ratito buscando algo de documentación si no queremos poner un interior de un árbol de América del Sur en el escudo de un cruzado durante la conquista de Jerusalén.
¡Más madera!
Pero no podemos ser tan caprichosos en el momento de dibujarlas, pintarlas o modelarlas de manera que se aleje tanto de la imagen real que tenemos de ella que apenas recuerde el fragmento de árbol que quiere representar.
Como ya sabéis, las vetas de la madera en realidad son las marcas de los anillos concéntricos que rodean la médula de un árbol durante su crecimiento y que podemos apreciar al cortar el tronco de manera transversal.
Encontraremos también esas marcas que dejan los espacios en los que supuestamente nace una rama: se trata de aquello que conocemos como "nudos".
El crecimiento de las capas de madera respeta, por decirlo de alguna manera, el que reclama el corazón de la rama para sí y lo rodea dibujando formas sinuosas que son las que nosotros intentamos imitar.
Cada árbol tiene una manera peculiar de crecer en el medio en el que se desarrolla, así que eso también se reflejará en los aros de crecimiento y, por tanto, también en los veteados al cortar el tronco de manera transversal. En este post os he presentado algunas referencias por si queréis fijaros en esas líneas y su grosor en un tablón de unos 8 centímetros de madera de pino melis sin pulir.
Recordad que el tiempo, el barnizado, el uso y desgaste influyen sobre el color y el aspecto final. ¡Ah! Y por si acaso, pasemos siempre un ratito buscando algo de documentación si no queremos poner un interior de un árbol de América del Sur en el escudo de un cruzado durante la conquista de Jerusalén.
¡Más madera!
¡Saludos!
KPG
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