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30 sept 2016

Cómo preparar la base de 48 peanas de Bolt Action (o del juego que sea) en dos horas


Esto que véis no son galletas. Son las 48 peanas que tuve que hacer para un ejército starter de Bolt Action. Para ello empleé poco más de dos horas. Y creo que el aspecto es resultón. Luego vendrá el pintado, la ambientación y la ubicación de la figura, pero eso ya es otro post.

Para llegar hasta aquí hice lo siguiente. Es muy sencillo.

En primer lugar me hice con dos elementos imprescindibles. La pasta de terracota que suelo emplear con frecuencia y una arandela de esas que sirven para enlazar las llaves que tenga un diámetro un poco inferior al de la peana o base donde vamos a colocar las figuras.




Preparo el espacio donde amasaré la terracota. Consiste en un papel de alumino sobre una superficie plana y dura (una mesa) sobre el que reparto un poco de talco. Este producto nos ayudará a que la terracota no se pegue al papel de aluminio.


Luego, presionaremos a modo de rodillo con un palo u objeto que elijamos para amasar un poco de terracota. El grosor depende de lo que queráis conseguir, pero es preferible que sea lo más fina posible.



A continuación, presionamos con la anilla o arandela sobre el barro y nos llevamos el trozo que va a convertirse en la base de la figura.



Pues nada, eso mismo unas 47 veces más... ¿Y con los restos que sobran qué hacemos?


¡Aquí no se tira nada y se recicla todo! ¡Se hace una bola y a amasar de nuevo! Podéis humedecer la terracota para ello. Os facilitará el trabajo.


Con las bases ya preparadas, llega el momento de pegarlas a la peana de plástico. Yo empleo un poco de cola y luego pongo la terracota encima.



Ya tenemos la base de barro. Ahora hay que texturizarla un poco. Si no está húmedo, podemos humedecer la terracota un poco.


Y aprovechando que está húmedo, vamos a poner algunas piedrecitas esparcidas de manera irregular. La manera más sencilla de conseguirlo es repartiéndolas sobra la superficie de la mesa y presionar levemente con la peana. Se quedarán pegadas, puesto que la terracota hace de cemento.



Aunque, si queréis, la podéis poner de la manera que más os guste y luego presionar suavemente para garantizar que el barro "atrapa" la piedrecita. Para darle más variedad, es conveniente poner piedrecitas de diferentes tamaños.


Y ahora, con un cepillo de dientes (si queremos huellas más finas y superficiales) o de latón o metal (si deseamos que las marcas sean más profundas) golpeamos con suavidad sobre una superficie que es conveniente que esté semihúmeda. Tendremos un primer texturizado de fondo.



Cuando ya estén acabadas, para acelerar el secado podemos emplear un secador.


Este seria el aspecto final antes de una capa base de imprimación.


Y estas son nuestras "cookies" una vez acabadas y con una capa base de color marrón en este caso.



¿A que quedan resultonas? Luego ya toca preparar su pintado y ambientación y la ubicación final de las figuras y algún retoque con pigmentos para integrarlas mejor al terrenito.


Pero, como decía, eso ya forma parte de otro post.

Espero que este os resulte útil.

¡Un saludo!

KPG

13 oct 2015

Hojas de árbol para ambientaciones gracias al scrapbook


Ya hace tiempo que advertíamos sobre el lógico acercamiento entre las actividades de manualidades del scrapbook y el pintado y modelado de figuras. El desarrollo de herramientas para crear elementos con el que adornar álbumes o cualquier otra cosa nos permite beneficiarnos de algunas que pueden tener un uso claro para, como es el caso que os presento ahora, realizar ambientaciones.

En la foto superior podéis ver el aparato que he descubierto en una tienda donde, efectivamente, venden material para scrapbook, que permite generar troquelados con forma de hoja. Al lado está una figura de escala de 54 mm, para que podáis haceros una idea de las proporciones.

De ahí a pintar las hojitas y a usarlas para crear árboles o emplearlas como hojarasca va un paso. Es más entretenido, lógicamente, que comprarlas en cajitas ya pensadas para realización de escenas o dioramas con vehículos y figuras, aunque mucho mas caras. El cacharrito puede valer cerca de 6 euros, pero puedes hacer cientos o miles de hojas con ella. Abajo, la troqueladora en su blister de compra.


¡Saludos!

KPG

3 abr 2015

Disimulando encajes con pasta de modelar


En muchas ocasiones nos encontramos con encajes complicados entre piezas de nuestras figuras que generan volúmenes difíciles de tratar, puesto que no recuerdan a los que se producen de forma natural entre, por ejemplo, las prendas que imitan. Para ilustrar a qué me refiero pongo en marcha este post con la figura de maniobra que lo encabeza. El brazo izquierdo, que está en una posición más relajada que el derecho, muestra un saliente en el hombro y, además, se aprecia un hueco bajo el sobaco poco natural, que no tiene continuidad con la pelliza.

Podemos emplear diferentes masillas para igualar esos desequilibrios. Pero en este caso os muestro una manera de intentar solucionarlo con pasta de modelar de secado al aire, con sus pros y sus contras. La que he empleado para ilustrar este ejemplo es la que aparece abajo: una sencilla pasta de color barro que puede encontrarse en cualquier bazar o papelería.


No hará falta más que un fragmento de ese trozo de pequeño tamaño que aparece en la ilustración para intentar corregir el desmán. Con un pincel humedeceremos la parte central del encaje, sobre la que colocaremos un trozo de pasta.


Luego, con paciencia, la iremos repartiendo de manera que demos sensación de continuidad entre las partes más separadas. No hay temor a que se seque ni tendremos que luchar contra tiempo de secado alguno, ya que cada vez que se humedezca con agua la pasta se podrá desplazar con la punta del pincel. Es importante procurar no llevar el barro mucho más allá de la zona de trabajo, ya que podemos repartir la pasta a otros lugares no deseados y puede instalarse allí como una imperfección. De todas formas, seguira siendo muy fácil retirarla con agua y pincel.


Con una herramienta de modelar húmeda o un palillo también podemos generar hendiduras y arrugas. Con el paso suave de un pincel, acabaremos por llevarnos los granos e imperfecciones superficiales y podemos conseguir un volumen liso.


El secado es, como puede entenderse, muy rápido, tanto si queremos esperar a que finalice -siempre que se trate de cantidades pequeñas de pasta- o si lo aceleramos con el secador. No hay que temer sorpresas que sí pueden producirse con otras masillas que disminuyen o aumentan el volumen al fraguar, con la consabida y delicada acción de mejora posterior que eso conlleva.

Finalmente, llega el momento del pintado. La pintura acrílica cubre perfectamente esta superficie.


Después de unas cuantas capas con el color base, podemos comprobar que las superficies a "unir" dan sensación de continuidad natural. Con el pintado posterior y el reparto de zonas claras y oscuras también mejoraremos esa sensación.


En definitiva, otra posible solución a los problemas que nos encontramos cuando las piezas de las figuras que tenemos que pintar nos ponen en aprietos.

¡Un saludo!

KPG


2 mar 2015

Manchas de leopardo y de jaguar


La protección habitual de muchas cabalgaduras del ejército napoleónico solía ser una piel de leopardo, sobre la que reposaba la silla del jinete. Parece que Alejandro Magno solía usar una para cabalgar a lomos de Bucéfalo. Muchos otros jinetes de diferentes lugares y épocas la empleaban también para ese cometido o como piel de abrigo y adorno, como, por ejemplo, los húsares alados... Desafortunadamente para este animal, su fiereza, belleza y la dificultad que entrañaba su caza eran muy apreciadas entre los guerreros de distintas épocas. 

En definitiva, nos encontraremos con muchas figuras a las que podemos "vestir" con este tipo de piel tan característica que tendremos que pintar, imitando su moteado.

En la siguiente selección del torso del animal que aparece en la foto superior -imagen de la que es autor Ed Glickman-, podemos apreciar mejor sus características.


Tenéis que ir con cuidado, sin embargo, si queréis reproducir manchas de leopardo de verdad y no confundirlas con las de jaguar, como me ocurrió a mí. Las que véis a continuación son de un ejemplar de este último felino.


Debo dar las gracias al amigo José Lorenzo Serafin, quien amablemente me envió un correo e hizo darme cuenta del error cometido tiempo después de haber publicado el post inicial, en el que había confundido este jaguar con un leopardo. Efectivamente, el leopardo tiene manchas más pequeñas y no cuentan con el punto pequeño que puede apreciarse en las manchas del jaguar.

Pido disculpas por la falta y agradezco profundamente los mensajes de los lectores que con sus críticas, apuntes y sugerencias me ayudan a corregir las posibles equivocaciones que haya podido cometer en el blog. :)

Espero que estos recursos os puedan servir de modelo y ayuda si alguna vez tenéis que imitar esas pieles.

¡Un abrazote!

KPG

19 jul 2014

Sencilla preparación de ambientación en una pequeña peana


Para realizar la base sobre la que se asiente la escena, pongo una pequeña cantidad de pasta de modelar sencilla, de esa que podemos encontrar en cualquier bazar. La idea es que los elementos que coloquemos después no deban pegarse sobre la madera, con el consiguiente peligro de que caigan o no queden bien sujetos. También tiene un efecto estético, ya que podemos realizar ondulaciones propias de un terreno natural.

Luego coloco cola, que, aunque tarde en fraguar, pega la pasta de forma más sólida y consistente que lo haría un pegamento. Antes, y como ya he explicado en otros posts, he realizado marcas sobre la madera, para que la cola y la base de pasta se agarren a la madera y no al barniz protector de esa faceta del prisma que es toda peana.


Una vez extendida la cola, coloco la pasta de modelar sobre ella y cubro la superficie. Procuro no excederme, poner poquita, la justa para tapar toda la parte superior. Si queda algún espacio, añado un poco más.


Lo bueno que tiene que sea pasta de modelar, parecida al barro, es que al humedecerla con agua podemos alisar, completar, rellenar espacios y quitar excedentes.


Este que véis a continuación sería el resultado final de la base con la pasta totalmente extendida.


Dejamos secar un tiempo prudencial y ya estamos preparados para empezar a preparar la ambientación.


Tenemos la peana y la figura. Hay que decidir cuál es la mejor ubicación teniendo en cuenta todos los puntos de vista diferentes y pensando en si va a haber elementos sobresalientes en algún punto que responda a un planteamiento estético previo.

Para ello, yo realizo una marca con mucha antelación una vez que he decidido el lugar final que tendrá la figura y que he estudiado si la sensación de movimiento hacia algún punto externo de la peana pide que deje más espacio hacia algún punto o no. Como sabéis, y empleando ahora un término audiovisual, el "fuera de campo", o de viñeta-peana en este caso, juega un papel importante en la continuidad de la historia que queremos narrar con la figura.

En este caso, como la figura está andando, he preferido dejar un poco de espacio por delante y no pegarlo por el frente, al márgen de la peana. En cualquier caso, intentaré que quede la línea de los hombros un poco en diagonal, para no dar sensación de falta de profundidad y perspectiva.

Llega el momento de empezar a "diseñar" la ambientación. Es importante tener una idea clara de los detalles o elementos que pueden formar parte de la misma y tenerlos preparados previamente. No es lo mismo pensar en un paisaje árido que en un paso por una montaña en invierno. Ya existen, precísamente, diversas pastas en el mercado con la intención de recordar las diferentes texturas de los terrenos.


Una vez que tenemos marcada la huella del o de los pies, procedo a repartir cola blanca (a veces la mezclo con agua y otras no) sobre la base.


Puesto que ya realicé con antelación el diseño de ubicación de la figura y el agujero donde irá el vástago que la sujeta, hago la reserva del mismo con un trozo de clip, para evitar que la arena cubra el lugar dondeirá el vástago. Dejo que sobresalga lo suficiente para que después no sea complicada la extracción.


A continuación, y en este caso, pongo las hierbas en lugares estratégicos aprovechando que la cola está húmeda. Lo hago así para que después, al poner la arena, cubra la base de los matojos y dé la sensación de que, efectivamente, salen del subsuelo.


Y ahora ya procedo a esparcir la arena elegida por el resto de la base y a esperar a que todo seque antes de realizar cualquier otra manipulación. 


 De momento lo dejo aquí. ¡Hasta el siguiente paso!

¡Un saludo!

KPG