11 abr. 2015

Calcetines de un highlander del 78th Regiment of foot.


El que aparece arriba es el sujeto en cuestión, un soldado del 78 regimiento a pie de highlanders que participó en las guerras persas de 1856-1857. Llegados a este punto, llegaba el momento de afrontar los calcetines. Ya os digo que a una escala de 54 mm no resulta tarea fácil, y menos si se pretende ser fiel a la ubicación de los cuadros o rombos (como queráis verlos) de las prendas reales. Para resumir, debemos encontrar un cuadro rojo delante y dos detrás, en la zona de la parte superior de los gemelos o pantorrillas, si es que no he interpretado mal la documentación.

Hay tres colores básicos en la paleta: el rosa, el rojo y el blanco. Pero la "construcción" de los mismos es fruto de combinaciones de otros colores. Para el rojo base, empleé una mezcla de rojo carmín (70.908/30) y  rojo mate (70.957/31). Para el blanco, otra formada por gris piedra (70.884/104), marrón cubierta (70.986/110), uniforme inglés (70.921/141) y blanco (70.951/1). El rosa, se queda tal como está (70.958/40).


Para empezar, parece coherente realizar un dibujo inicial con las marcas para distribuir los cuadros teniendo en cuenta el diseño original. Primer planteamiento, pues, con esos colores sobre el limitado espacio que ocupan los calcetines, ya que las polainas impiden mostrarlos al completo.



Sobre ese esquema vamos trabajando luces y sombras de cada uno de los cuadros dependiendo cuál sea su color y aprovechamos para ir puliendo los errores en el dibujo. Para ello, "fabricamos" una subida y una bajada para cada color inicial. En el caso del "blanco" obtenido anteriormente a la base inicial se le añade más blanco para las luces y más uniforme ingles para las sombras. Por lo que se refiere al rojo base, lo subimos con escarlata  (70.817/26) para iluminar y lo rebajamos con rojo violeta (70.812/43) para sombrear.  Al rosa inicial le sumaremos blanco para las luces y rojo violeta con moderación para las sombras. Estas mezclas me han sido proporcionadas por Joan Masferrer, al que aprovecho para darle las gracias.


Y luego de ir trabajando con calma se pueden modelar las arrugas con la pintura y trabajar y mejorar el aspecto hasta que nos parezca el adecuado de manera que esa prenda recuerde a la que formaba parte de este vistoso uniforme



¡Y menos mal que están las polainas, porque la verdad es que ubicar y pintar los cuadraditos cansa lo suyo!

¡Un saludo!

KPG

3 abr. 2015

Disimulando encajes con pasta de modelar


En muchas ocasiones nos encontramos con encajes complicados entre piezas de nuestras figuras que generan volúmenes difíciles de tratar, puesto que no recuerdan a los que se producen de forma natural entre, por ejemplo, las prendas que imitan. Para ilustrar a qué me refiero pongo en marcha este post con la figura de maniobra que lo encabeza. El brazo izquierdo, que está en una posición más relajada que el derecho, muestra un saliente en el hombro y, además, se aprecia un hueco bajo el sobaco poco natural, que no tiene continuidad con la pelliza.

Podemos emplear diferentes masillas para igualar esos desequilibrios. Pero en este caso os muestro una manera de intentar solucionarlo con pasta de modelar de secado al aire, con sus pros y sus contras. La que he empleado para ilustrar este ejemplo es la que aparece abajo: una sencilla pasta de color barro que puede encontrarse en cualquier bazar o papelería.


No hará falta más que un fragmento de ese trozo de pequeño tamaño que aparece en la ilustración para intentar corregir el desmán. Con un pincel humedeceremos la parte central del encaje, sobre la que colocaremos un trozo de pasta.


Luego, con paciencia, la iremos repartiendo de manera que demos sensación de continuidad entre las partes más separadas. No hay temor a que se seque ni tendremos que luchar contra tiempo de secado alguno, ya que cada vez que se humedezca con agua la pasta se podrá desplazar con la punta del pincel. Es importante procurar no llevar el barro mucho más allá de la zona de trabajo, ya que podemos repartir la pasta a otros lugares no deseados y puede instalarse allí como una imperfección. De todas formas, seguira siendo muy fácil retirarla con agua y pincel.


Con una herramienta de modelar húmeda o un palillo también podemos generar hendiduras y arrugas. Con el paso suave de un pincel, acabaremos por llevarnos los granos e imperfecciones superficiales y podemos conseguir un volumen liso.


El secado es, como puede entenderse, muy rápido, tanto si queremos esperar a que finalice -siempre que se trate de cantidades pequeñas de pasta- o si lo aceleramos con el secador. No hay que temer sorpresas que sí pueden producirse con otras masillas que disminuyen o aumentan el volumen al fraguar, con la consabida y delicada acción de mejora posterior que eso conlleva.

Finalmente, llega el momento del pintado. La pintura acrílica cubre perfectamente esta superficie.


Después de unas cuantas capas con el color base, podemos comprobar que las superficies a "unir" dan sensación de continuidad natural. Con el pintado posterior y el reparto de zonas claras y oscuras también mejoraremos esa sensación.


En definitiva, otra posible solución a los problemas que nos encontramos cuando las piezas de las figuras que tenemos que pintar nos ponen en aprietos.

¡Un saludo!

KPG