30 dic. 2013

Avances con la gorra del carrista alemán

 
 
 
 
Así es como he dejado la gorra del carrista alemán de Alpine que tenía preparado y del que parece que sin quererlo voy a hacer un paso a paso.

Primero elegí como color base una mezcla de gris verde con negro. Es importante dar cuantas pasadas sean necesarias hasta conseguir el punto de partida deseado sin que haya una dominante de la base de imprimación. Siempre lo hice con mateador X-21 de Tamiya. Lo dejé así:

 
Como dice un compañero, son suicidas estas fotos, sin duda, porque se ven todos los fallos. Pero por eso también son fantásticas, porque nos permiten corregir luego los errores.
 
Para las primeras subidas, la proporción de ese gris verde era mayor que en la elegida para la base. En el papel se puede apreciar la diferencia.
 
 

Y luego elegí dos nuevas combinaciones. Para las bajadas, añadí un poco de azul de Prusia oscuro y más negro. Para las subidas, un poquito de azul gris.
 

 
El truco está en hacer luego veladuras con un color intermedio entre las diferentes zonas, para que las transiciones no se vean tan bruscas e intente reproducir el aspecto de la textura de la gorra.

Otras fotos en las que intento mostrar el resultado final.
 
 


 

 
 

¡Un saludo!

KPG

27 dic. 2013

El porqué de la iluminación cenital

Cuando damos los primeros pasos en la pintura de figuras es probable que empecemos a escuchar diferentes términos o conceptos referidos al tipo de iluminación que se elige para llevar a cabo el pintado de las mismas.

Con frecuencia oiremos hablar de la iluminación cenital. La idea es entender el tratamiento pictórico de los volúmenes y planos como si la fuente de luz principal estuviera justo encima de la figura, en su zenit.

El motivo principal para la elección de esta ubicación de la luz es que, puesto que hablamos en general de escalas de figuras pequeñas, este planteamiento lumínico es el que mejor partido permite sacar de los contrastes entre zonas iluminadas y zonas en sombra o penumbra para una mejor insinuación de los volúmenes. La figura o, mejor dicho, las distintas partes de una figura, no parecen tan planas, sensación que quizás obtendríamos con una iluminación general, similar a la que reciben los objetos bajo la luz solar después de amanecer y justo antes del mediodía, por ejemplo. Y puesto que los volúmenes adquieren mayor presencia, también se puede trabajar con ellos a nivel cromático para darles mayor expresividad y dramatismo, si se quiere.

Sea como fuere, podemos emplear el soporte de la tecnología para ayudarnos a ubicar las luces y las sombras según cuál sea el planteamiento lumínico. Las fotografías que realicemos a nuestras figuras una vez imprimadas nos pueden servir de gran ayuda para esta cuestión. Vamos a ver algunos ejemplos.

En la siguiente fotografía, vemos el reparto de luces y sombras de una figura de 54 mm o 1/35 imprimada en blanco según una iluminación cenital. Podéis fijaros en la sombra para comprobar la ubicación de la luz principal. En este caso, sólo vemos la sombra de los zapatos sobre el corcho, lo cuál nos indica que la lámpara está justo encima de la miniatura.



A pesar de que el anterior sería el tratamiento según una iluminación totalmente cenital, podemos hacer leves movimientos de la lámpara casi sobre el eje de la figura para ver si podría ganar en matices y quizás en expresividad. Para ello, os muestro un ejemplo que permite ver cómo la perspectiva lumínica da una mayor riqueza en el tratamiento de volúmenes no sólo desde un punto de vista vertical sino también longitudinal. Este seria el aspecto si colocamos la luz a unos 45º aproximadamente del cenit de la figura (fijaros en la sombra que proyecta la mini).


 
 
 

 Como se puede apreciar, hay una diferencia importante entre la luz que rebotan las superficies del lado más expuesto a la dirección de donde proviene la luz que la de aquellas que reciben menos impacto de la misma. En la primera hay una parte del rostro que queda bastante oculta y oscura, probablemente demasiado, cosa que implica pérdida de expresividad vista a una cierta distancia.

Probemos un término medio. Movemos, pues, la luz hacia un lado entre la ubicación cenital y la anterior de 45º, esto es, entre los 20º y los 35º aproximadamente. Así queda la cosa.


 
 
 

Aquí todas las arrugas y volúmenes están levemente sugeridos y puede observarse una diferencia clara en la gradación menos dura entre lugares claros y oscuros. Sin duda, estas últimas fotografías se convierten en otra interesante guía para estudiar el comportamiento de la luz en esta figura.

El trabajo pictórico, sea cual sea la ubicación de la luz principal elegida, será el que acabará por sacar mayor o menor provecho a esa pauta que nos indique la fotografía que queramos seguir, de manera que podemos llevar a cabo la ubicación de las últimas luces según un tratamiento totalmente cenital, a pesar de que hayamos optado por una iluminación de 25º. Eso ya depende del gusto del pintor.

¡Un saludo!

KPG

24 dic. 2013

Recomendaciones para elegir y preparar peanas



La peana es una parte importante de la acción comunicativa que es toda figura. Es como el marco de un cuadro. Forma parte de la composición global y puede mejorar o empeorar la presentación de la escena.

Es vital que ya en el momento de elegir la figura que vamos a pintar pensemos que con ella va el tratamiento escénico y el del color para crear una atmósfera final que transmita bien las sensaciones que deseamos. La peana juega, pues, un aspecto vital en este sentido. Por eso es necesario detenerse un tiempo a pensar en sus características.

Podemos encontrar tres cuestiones a tener en cuenta: la dimensión, el color y el acabado.

Dimensión: La figura y el terreno o la escena en la que se encuentra deben ser las protagonistas. Hay que encontrar una relación armónica entre las alturas de la viñeta o mini y la de la peana en sí. La "altura" de una debe prevalecer sobre la de la otra, aunque sea por poco. Las peanas "altas" y de poca anchura ayudan a destacar la figura, su esbeltez y forma, la ensalzan. Las bases "anchas" son más "pesadas", anclan la escena al suelo y son óptimas para presentar escenas complejas con varias acciones que deban contemplarse a la vez. Si va a colocarse una placa o rótulo, hay que tener en cuenta el espacio que este va a ocupar sin quedar "aprisionado" por los márgenes de la peana.

Color: la peana no puede quitar protagonismo a la escena -sobre todo si en esta domina un tratamiento oscuro- por llamar la atención por tener un color excesivamente claro. Las características de las maderas y sus colores también transmiten frialdad (colores oscuros) o calidez (clores claros o rojizos). Es importante tener esto en cuenta si se quiere representar a un figura en una época del año determinada. En general, hay más problemas con la elección de peanas cuyos colores vayan de los amarillos a los rojizos pasando por los castaños que si elegimos una peana oscura o negra. Estas últimas siempre aportan sobriedad y suelen quedar bien con cualquier planteamiento, ya que apenas quitan protagonismo a la figura o escena. Una última cuestión: ¿brillantes, mates o satinadas? Una peana pintada absolutamente con un color mate resulta fría; perfecto si es lo que buscamos. Una peana excesivamente brillante puede precisamente generar brillos con las luces del entorno que no ayuden a concentrar la mirada en la escena o figura. Una peana satinada con un color inapropiado de acuerdo al planteamiento global de la escena tampoco es una buena solución. Lo mejor es una peana con cierto brillo o satén sin llegar a pasarse. La peana debe tener prestancia, presencia, pero sin molestar al paseo de la mirada por la viñeta. Debe ayudarnos a entrar en la historia, por ello, hay que ir probando una y otra vez la evolución del pintado sobre la misma y, si resulta que no nos convence porque se aleja de la idea inicial, mejor elegir una nueva peana y empezar de nuevo.

Acabado: Tiene esto que ver con elementos tales como rótulos, placas o incrustación y pintado de elementos que informen sobre la escena o figura que soportan. De nuevo, hay que buscar el equilibrio. No es raro encontrar peanas en las que detalles, elementos pintados sobre la misma o una placa demasiado brillante llaman más la atención que la propia figura. El rótulo o elemento informativo-decorativo debe estar al servicio de la figura, no al revés.

Finalmente, hay planteamientos en los que la peana, que resulta muy artística porque, por ejemplo, se plantea como una parte de la escena misma, integrada totalmente en ella (parte de una ruinas o un paisaje montañoso, grutas, bosques, etc...). En este caso el trabajo lumínico va a ser muy importante, porque deberá dirigir las miradas hacia los lugares donde se produzca la escena o acción principal gracias al reparto de zonas claras y oscuras.

Veo que esto da para mucho y que quizás sería interesante realizar más entradas con ejemplos claros. Lo haré más adelante. Porque aquí, en este post, quería destacar la importancia de la elección de la peana para pasar a dar algunos consejos para el trabajo posterior sobre ella.

Así que, luego de comprobar que con una simulación de la figura sobre la peana acorde con nuestra idea inicial de la escena -como pretendo ilustrar con la foto inicial que abre el post-, esta queda bien pasamos a protegerla y prepararla para colocar una primera base o terreno.

Antes, una advertencia para quienes presentan figuras a concursos. Las peanas que son prismas cuadrangulares o rectangulares no llevan a error cuando debe elegirse la presentación de la escena. En cambio, las cilíndricas sin rótulo o placa clara que marca el frente permiten que puedan ser colocadas eligiendo diferentes perspectivas en la presentación frontal de cara al público. En este último caso, puede ocurrir que la presentación final en la vitrina de la exposición no se corresponda con la que el autor hubiera pensado como la ideal o la que mejor destaca el planteamiento de escena y figura.

Es muy importante ver cuál de las facetas de la peana es la mejor para la presentación de la escena o figura. Hay que prestar atención a los dibujos de las vetas o a las manchas de la madera o a detalles tales como relieves o agujeros con formas sugerentes. Para la vista frontal de presentación, elegid la que mejor tratamiento escénico o dramático os pueda aportar sin desviar demasiado la atención.

Cuando tengo claro la faceta que quiero elegir como frontal, la señalo con una flecha en la cara superior, y protejo la peana con ese papel de protección de paredes que emplean los pintores, con un adhesivo poco abrasivo, y luego ya pongo cinta de carrocero, o esparadrapo si no tenéis, para protegerla mejor durante las manipulaciones posteriores. Como la cinta de carrocero queda sobre el papel ya no afecta al barniz de la peana y no hay riesgo de que al quitarla la deteriore.




Luego, hago alguna señal con rotulador para saber siempre cuál es la faceta frontal (¡en la foto de abajo quizás me he pasado poniendo "F" de "frontal", jajaja! Generalmente hago uno o dos puntos como en la otra que os muestro.)

Una vez protegida con cinta, hago marcas con un "cutter" trazando líneas cruzadas para que cuando coloquemos una base de terreno encima, el adhesivo, pega o cola la pegue mejor al relieve y a la madera real al fraguar y no sólo al barniz protector.

Ahí van dos ejemplos finales de peanas preparadas para empezar a trabajar.

 
 
Bueno, espero que os sea útil. ¡Aprovecho esta entrada para desearos unas fantásticas fiestas navideñas y un feliz 2014!

¡Un abrazo!

KPG


21 dic. 2013

Un ejercicio de pintura de rostro


Sigo refrescando cosas. En esta ocasión, rescato una fantástica figura de Alpine para hacer un ejercicio con el rostro. No voy a hacer un paso a paso muy detallado, sino mostrar un antes y un después para que veáis como intento distribuir los colores, las luces y las sombras. En la fotografía superior muestro la figura y los colores que he empleado.

A continuación las mezclas que realizo con la cantidad y proporción de cada color. He puesto un poco de mateador X-21 de Tamiya, como ya he explicado en otra entrada de este blog, para que las mezclas no brillen o satinen en exceso. Sobre esto una cuestión; en según qué condiciones, el rostro humano muestra brillos o reflejos de luz. Tampoco es malo que quede un poquito satinado en algún lugar, eso sí sin pasarse.


En las dos fotografías se ve como distribuyo los colores base y las subidas. En general, suelo pintar los ojos al principio, pero en esta figura lo he hecho al final. Estas figuras tienen un modelado excelente y la resina es de gran calidad, pero tienen unas caras pequeñitas, lo que exige un poco de paciencia y control del pulso con el pincel.




Después de trabajar las transiciones y colocar las luces finales, con un poco de gris mezclado con muy poquito de negro, le insinúo un poco de barba y bigote. Le pinté los ojos azules con azul mate y azul de Prusia oscuro, y en la foto se ven más claros por la intensidad de la luz. Siempre estamos a tiempo de realizar veladuras con un color intermedio que atenúe las diferencias entre pómulos, mejillas y mandíbula pero con mucha precaución, con pases del pincel muy débiles y suaves y con muy poquita agua, como si fueran levísimas caricias, casi rozando la superficie de la figura. La última foto, por ejemplo, me enseña que aún puedo mejorar ese perfil haciendo esto que digo.




Si oscurecemos con cadmio y muy poquito negro la parte inferior del cuello y la mandíbula, la cara destacará más.

Quiero aprovechar esta entrada para dar gracias a los que me enviáis mensajes con dudas o dando ánimos y pediros disculpas si tardo en responder. A veces no tengo tanto tiempo para pintar o hacer entradas como quisiera y eso puede revertir en una involuntaria falta de comunicación.

¡Recibid un fuerte abrazo!

KPG

20 dic. 2013

Desgaste en aristas de cuerpos metálicos pintados


Cierto que la foto podría ser más buena, pero creo que sirve para mostrar los efectos de los roces sobre aristas de superficies de elementos o cuerpos metálicos de acero o aluminio pintados. Simplemente lo pongo a vuestra disposición por si podéis sacar algún provecho.

¡Un saludo!

KPG

17 dic. 2013

Piloto del ejército republicano. Guerra civil española.


Y luego de un largo paréntesis, he intentado recuperar momentos de pintura para recordar y practicar cosas con una de esas "minis de transición", que yo llamo. En este caso, recuperé del arcón una figura de 54mm de la desaparecida marca Miniaturas Escuadrón. Representa a un piloto del ejército republicano justo en el momento de inicio de la guerra civil española.

Sobre todo, quise practicar con el satinado de la cazadora de cuero, que realicé a base de mezclas con negro y diferentes tipos de marrones, pero nunca sin intentar conseguir un efecto mate y tampoco brillante. Donde debo aplicarme más es con el color azul, que me ha generado muchos problemas de brillos durante las sesiones de pintado en los pantalones. Unas cuantas fotos más.







¡Un saludo!

KPG

15 dic. 2013

Imitando el mármol


Un ejercicio para pasarlo bien: intentar imitar texturas y practicar con nuevas técnicas.

En este caso quise dar aspecto de mármol a la base del sujeto que aparece en la fotografía inicial.  Es un busto que hice con sobrantes de la pasta de modelar que seca al aire que venden en cualquier papelería o bazar. La escala...sería un 90mm aproximadamente, de modo que la base no es muy grande.

Partía de aquí:


Como os habréis dado cuenta, el modelado tampoco es mi fuerte.

Para empezar, texturicé un poco la base creando grietas y hendiduras en la "roca".


Luego le di una base de negro, ya que intentaba imitar el mármol negro con vetas blancas.


Para empezar a crear esas diferentes tonalidades que encontramos en los mármoles, realice una primera mezcla con gris medio y negro.


Luego, utilicé como herramienta para texturizar un trocito de esponja, de esas que podemos encontrar como protección en cualquier caja de figuras.


Utilicé ese elemento a modo de tampón, mojando sobre la mezcla de pintura y haciendo pruebas sobre papel hasta quitar el excedente y obtener el patrón de texturizado deseado.


 
Este es el resultado de aplicarlo sobre la base del busto.
 
 
Después añadí gris cielo, realizando una especie de manchas muy aguadas repartidas de manera desigual hasta obtener un aspecto más o menos similar a las del mármol original.
 
 
 
Pero lo que de verdad da sensación de mármol son las vetas más finas hechas con blanco que siguen trazados irregulares y que parece que siguen recorridos caprichosos, combinados con pequeños puntos que destacan sobre la base más oscura.
 


 
Queda un poco tosco, pero luego podemos mejorar el aspecto. Para ello repartimos en primer lugar barniz brillante por toda la superficie de la base. Quedará, claro muy o demasiado brillante y eso os puede molestar, pero si después lleváis a cabo aguadas suaves a modo de veladuras con negro, podéis ir atenuando esa sensación hasta que encontréis el aspecto que os satisfaga. Y -muy interesante e importante- siempre podéis repasar con blanco puro las líneas más claras, con lo que reforzaremos esa idea que el receptor suele tener en la mente del mármol de que estamos hablando.
 
 
Eso sí, después no hagáis como yo, que destrocé la miniatura colocando un rótulo o inscripción que aún debo retocar para darle aspecto de mármol brillante blanco o piedra pulida.
 

 
 
Y en las últimas dos fotos os muestro lo que puede ser el aspecto final. La cosa es ir probando y ver hasta donde somos capaces de "engañar al ojo".
 

 
¡Un saludo!
 
KPG