13 may. 2014

Invitado: Ivan Serra

Ivan Serra es una persona que rezuma sensibilidad por los cuatro costados. Transmite su emoción y talento a todo cuanto toca, a todo cuanto pinta... Es un soñador que hace magia con los pinceles. Es un placer tenerlo como invitado. Disfrutad de su historia y de fotografías de algunas de sus figuras. Gracias, Iván, por tu visita y por tus obras.


Hola amigos,

Es un honor colaborar en esta sección. Me han pedido que os cuente un poco sobre mí, así que este es un pequeño resumen de como empecé en el mundo de las miniaturas y es que, como en toda historia, siempre hay un comienzo.

Todo empezó siendo yo muy pequeño. Con 11 años acudí junto a mi familia a un evento de actividades infantiles y allí, en una de las ferias, descubrí un stand con vitrinas en las que había unas figuras muy pequeñas por las cuales me vi atraído en pocos segundos. Eran miniaturas de Warhammer, revistas y catálogos de la compañía inglesa donde lucían ilustraciones fabulosas de fantasía y ciencia ficción. Los encargados del stand me regalaron algunas de las primeras White Dwarf en español, un par de matrices de plástico y mi vuelta a casa fue de lo más agradable.

Leyendo las revistas, a los pocos días estaba enamorado de los dioramas, de las mesas de juego repletas de escenografía y de las miniaturas "Eavy Metal". Todo eso era alucinante y yo soñaba con dar vida a mis figuritas y que quedaran como las del mismo Mike McVey,  el pintor que más admiraba en esa época, sus publicaciones en las White Dwarf eran increíbles y toda una inspiración.
Recuerdo que lo primero que pedí a mis padres fueron pinturas y pinceles para pintar las miniaturas que me habían regalado. Pasaron unos días hasta que mi paciente madre no aguantó más las pataletas y me consiguió unos esmaltes malísimos en la ferretería del barrio, desconociendo por completo lo que iba a suceder.

No sabía lo que era imprimar, ni lo que eran luces y sombras, o lavados de tintas ¿tintas?¿qué era eso?... la pintura no agarraba y claro, las primeras experiencias fueron un desastre total. Pero me divertía como nunca con esa nueva actividad. No sabría cómo describir las emociones que sentía, posiblemente podría resumirlas en paz y tranquilidad, ya que yo era un chico muy movido, tal vez demasiado, un joven rebelde que cuando se sentaba a pintar era como pulsar el botón "off". 

Después de casi 20 años aún siento esas mismas emociones estando en compañía de mis pinceles, colores y miniaturas. En mi hambre de conocimiento he aprendido mucho de grandes maestros, he compartido mesa de pintura con amigos y he vivido experiencias con las que siempre soñé. Creo que el mejor concepto y la mayor de las teorías es disfrutar lo que haces, si lo consigues harás que el sueño se vuelva real.

Positividad en vuestra pintura amigos,

Ivan Serra